El alcohol es una droga y además puede llegar a ser muy dañina, aunque su consumo en nuestra sociedad está ampliamente consentido e incluso, a veces, estimulado por una publicidad engañosa.
Es una sustancia capaz de crear dependencia tanto psíquica como física.
No todas las bebidas contienen la misma cantidad de alcohol.
No obstante, lo realmente importante es la cantidad de alcohol consumida. De poco sirve consumir una bebida con menor concentración de alcohol, si la cantidad consumida es elevada.
El modo de obtener las bebidas alcohólicas se puede clasificar en dos grandes grupos: bebidas fermentadas y bebidas destiladas.
Entre las bebidas fermentadas se encuentran la cerveza, el cava, los licores de frutas, los vinos de mesa y la sidra . Entre las bebidas destiladas se encuentran: el ron, el whisky, el coñac, la ginebra, y el aguardiente.
Las bebidas destiladas son más peligrosas ya que se absorben más rápido en el organismo.
El alcohol es mucho más peligroso cuando:
- No se ha comido nada.
- Se han tomado fármacos u otras sustancias que inciden en la capacidad de absorción.
- Se combina con otras drogas, incluido el tabaco.