Casi todas las drogas son presentadas en el momento de su comercialización como compuestos completamente inofensivos. Ha sido el caso del tabaco, cuyo impacto sobre la salud pública sólo recientemente se reconoce como evidencia; fue también el caso de las anfetaminas, usadas en otros tiempos por estudiantes o camioneros, y es también el caso del éxtasis, defendido por sus promotores como sustancia sin ningún tipo de riesgo.

Sin embargo, la investigación aún incipiente ha permitido perfilar algunos riesgos: