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¿Sirve la educación sexual?

¿Se debe enseñar educación sexual en las escuelas?


La pregunta ya no es si se debe enseñar educación sexual, es más bien, cómo se debe hacer.

La pregunta ahora es, ¿Si estos programas son realmente eficaces?, y si no lo son, ¿Cómo podremos mejorarlos?

¿ Por qué necesitan los jóvenes educación sexual?

Los jóvenes necesitan información correcta para ayudarles a protegerse de las consecuencias de determinadas prácticas de riesgo.

Los jóvenes tienen altas tasas de enfermedades transmitidas sexualmente (ETS).

Las ETS, incluyendo al VIH, pueden dañar tanto la salud como la habilidad reproductiva de un(a) joven. Todavía no hay cura para el SIDA.

La infección del VIH se contrae frecuentemente entre la gente joven.

¿En que ha fallado la educación sexual?

El conocimiento por si solo no es suficiente para poder cambiar la conducta.

Los programas que principalmente se basan en brindar información sobre preceptos -cómo funciona el sistema sexual del cuerpo, qué es lo que los jóvenes deben y no deben hacer- han fallado.

Sin embargo, los programas cuyo enfoque principal es ayudar a los jóvenes a cambiar su conducta -usando la dramatización, los juegos, y los ejercicios - han mostrado señales de efectividad.

La controversia sobre el mensaje que se les debe dar a los niños ha limitado los programas de educación sexual en las escuelas.

En ocasiones, algunos padres y madres e incluso algunos profesores y profesoras manifiestan temores sobre los contenidos que se van a impartir en materia de Educación Afectivo-Sexual.

Manifiestan su temor a que la eduación Afectivo-Sexual actúe adelantando la edad de sus hijos/as en la conducta sexual activa.

El recelo a que se propongan prácticas sexuales de riesgo o lejanas a su moral también puede estar presente.

Evidentemente, la libertad y responsabilidad de los padres y madres no puede, ni debe, ser suplantada por la Administración. Corresponde a los padres y madres decidir sobre cuándo y cómo deben recibir sus hijos formación en este ámbito.

Este temor, comprensible, lleva en ocasiones a negar la evidencia de que en muchos jóvenes la conducta sexual prematura es un hecho.

El conocimiento científico, el sentido común y el respeto a la libertad de elección de padres y madres deben marcar los contenidos, el ritmo y el modo de trabajar en esta materia.

Simultáneamente, un gran número de padres consideran necesaria la Educación Afectivo-Sexual en las escuelas.

Consideran que ni ellos, ni los centros están en disposición de suprimir la conducta sexual de los jóvenes. Asumen que muchos jóvenes son sexualmente activos y que es su obligación prepararlos.

Manifiestan con claridad su deseo de que en los Centros Educativos se imparta esta materia.

Responder a estas sensibilidades, ofreciendo información objetiva y adecuada a la edad de los destinatarios es el objetivo de los talleres de Educación Afectivivo-Sexual impartidos en Rivas.

El enfoque del trabajo se basa en el estudio de los modelos de educación sexual en los países con menores tasas de embarazos entre adolescentes. En general, estos programas se basa en los siguientes elementos:

Muy a menudo el curriculum de educación sexual empieza en la secundaria, una vez que muchos de los estudiantes han comenzado a experimentar la sexualidad.

Los estudios han demostrado que cuando se empieza la educación sexual antes de que los jóvenes se vuelvan sexualmente activos ayuda los jóvenes a mantener la abstinencia y a que se protejan en caso de que se vuelvan sexualmente activos.

La elección del momento exacto para impartir determinados conocimientos debe respetar escrupulosamente el momento evolutivo. Un contenido que llega demasiado pronto puede ser tan inadecuado como uno que llega demasiado tarde.

¿Cuáles programas funcionan mejor?

Reduciendo el Riesgo o "Reducing the Risk", es un programa para estudiantes de secundaria en áreas rurales y urbanas de California para reducir las relaciones sexuales sin protección, ya sea ayudando a que los jóvenes eviten tener sexo o que se protejan al hacerlo.

Los grados noveno y décimo participaron en actividades experimentales para ayudarles a formar ciertas habilidades y a ser auto-eficaces.

Se obtuvo como resultado que una gran proporción de los estudiantes que practicaban la abstinencia antes del programa, lograron mantenerse abstinentes y las relaciones sexuales sin protección se redujeron entre aquellos estudiantes que se volvieron sexualmente activos.

Atrasando la Actividad Sexual o "Postponing Sexual Involvement", un programa para Afro-Americanos del octavo grado en Atlanta, GA, utilizó a otros estudiantes o "peers" (del 11 y 12avo grados) para ayudar a los jóvenes a entender como la sociedad y sus mismos compañeros los empujan a tener sexo, también se les ayuda a crear y a aplicar la habilidad de resistirse a tener relaciones sexuales. El programa les enseñó sobre la sexualidad humana, y anticonceptivos. Este programa redujo la cantidad de estudiantes que se habían mantenido abstinentes antes del programa e iniciaban la actividad sexual durante el mismo y aumentó el uso de los anticonceptivos entre las mujeres que tenían experiencias sexuales. Prevención del SIDA a Adolescentes de las Escuelas o "AIDS Prevention for Adolescents in School", un programa en Nueva York, NY, también aumentó el uso del condón después de dicho programa.

Adolescentes Saludables de Oakland o "Healthy Oakland Teens" otro programa dirigido a estudiantes del séptimo grado en Oakland, CA. Los educadores les enseñan educación básica sobre sexo y drogas, y los "peers" del noveno grado son los que están a cargo de la parte interactiva de los ejercicios que se practican sobre valores individuales, la toma de decisiones, la comunicación y las habilidades sobre el uso del condón. Después de un año, los estudiantes que participaron en el programa estaban menos dispuestos a iniciar actividades sexuales tales como besos apasionados, tocarse los genitales, y las relaciones sexuales.

Una revisión de 23 estudios demostró que los programas eficaces sobre educación sexual comparten las siguientes características:

Un enfoque más reducido del cambio de conducta que pudiera estar contribuyendo al VIH/ETS y a los embarazos no deseados.

Teorías sociales de aprendizaje como base para el desarrollo de un programa, con un enfoque en la influencia que ejerce el medio social, cambiando los valores individuales, cambiando las normas de grupo y creando la destreza de liderar en esta sociedad.

Actividades experimentales diseñadas para personalizar información básica y veraz sobre los riesgos de tener relaciones sexuales sin protección y los métodos para evitar las relaciones sexuales sin protección.

Actividades que tienen que ver con la influencia que ejerce el medio o la sociedad en cuanto a la conducta sexual.

Reforzar los valores de forma clara y apropiada para hacer mas resistentes los valores individuales y las normas de grupo para luchar en contra del sexo sin protección.

Modelar y practicar la comunicación, la negociación y la habilidad de resistir.

¿Que es lo que falta por hacer?

A pesar de que los programas de educación sexual en las escuelas han estado en función por muchos años, estos no han sido tan efectivos como se esperaba.

Es necesario que las escuelas analicen rigurosamente sus programas y que comiencen a implementar programas más innovadores que hayan demostrado su efectividad.

Los educadores, los padres de familia y los que dictan las leyes deben evitar conceptos de educación sexual dictados por la emoción; si nos basamos en las tasas que tienen los adolescentes de embarazos no deseados y de ETS, incluyendo el VIH, no podemos seguir ignorando la necesidad de la educación tanto sobre como atrasar las actividades sexuales y sobre como protegerse a si mismos una vez sexualmente activos.

Una estrategia completa en la prevención del VIH utiliza múltiples elementos para proteger a la mayor cantidad de gente posible a riesgo de contraer la infección del VIH y de Enfermedades Transmitidas Sexualmente (ETS). Nuestros niños merecen la mejor educación posible.


Fuente: Center for Aids Prevention Studies

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