Prevención

La detección precoz y la prevención de la anorexia y la bulimia son piezas clave para evitar que estos trastornos progresen. Prevenir significa estar alerta sobre el comportamiento de los chicos y chicas ante la comida, pero también sobre los demás aspectos de la vida que les pueden estar preocupando, como por ejemplo:


¿Tiene amigos? 
¿Le van bien los estudios?  
¿Va contento al colegio/instituto?  
¿Habla mal de sus profesores? 
¿Tiene aficiones?  
¿Disfruta con las cosas que hace?  
¿Tiene confianza en sí mismo/a?  
¿Es demasiado perfeccionista? 
¿Es demasiado exigente consigo mismo/a?  

Importancia del apoyo familiar

La familia es el principal medio donde la persona se desarrolla y donde pueden aparecer conflictos y dificultades que se manifiesten a través de la comida. Es en la familia donde van a aparecer los primeros síntomas, por lo que es en ella donde se pueden detectar y prevenir.

Una comunicación fluida en la familia, que ayude a detectar los pequeños o grandes conflictos que tienen los chicos y chicas, fomentando su autonomía, es fundamental para mantener una relación que ayude a los chicos/as a enfrentarse a los cambios que van experimentando, para ayudarles a conocer sus propias capacidades y limitaciones, para ayudarles a autoafirmarse y aprendan a confiar en sí mismos y a valorarse adecuadamente.


¿Como saber si existe el problema?

¿Cómo saber si estamos ante una anorexia o bulimia? Si encontramos alguno o varios de estos síntomas, debemos preguntarnos qué le puede estar pasando a nuestro hijo/hija:


Excesiva pérdida de peso.
Excusas para saltarse alguna comida.
Excesiva preocupación por su aspecto físico.
Conversa demasiado sobre el peso y el aspecto físico.
Demasiado sensible ante la crítica.
Tendencia a ser perfeccionista.
Problemas con los amigos, abandono de amigos y actividades habituales.
Oculta sus sentimientos.
Dificultades en los estudios.
Poca confianza en sí mismo.

De todos modos, hay que tener en cuenta que la adolescencia es un período de cambios y en el que pueden aparecer algunos comportamientos que los adolescentes emplean como una forma de investigar su propia autonomía.

El que exista algún trastorno de la alimentación en algún momento de la adolescencia, no implica necesariamente que se vaya a desarrollar una enfermedad, pero debe mantenernos alerta sobre esa posibilidad.


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